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Ezequiel 28: "¿Quién es el rey de tu vida? (El peligro de la trampa del orgullo)"

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"¿Quién es el rey de tu vida? (El peligro de la trampa del orgullo)" Base bíblica: Ezequiel 28. Objetivo : Enseñar a los niños a reconocer y apartar el orgullo de sus corazones, comprendiendo que Dios es el único Rey y Creador, y que la verdadera humildad y seguridad se encuentran en seguir el ejemplo de Jesús y depender de Su gracia todos los días.

Ezequiel 25–27: “¡Vence el mal con el bien!”

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“¡Vence el mal con el bien!” Base bíblica: Ezequiel 25–27. Propósito: Que los niños reconozcan que Dios ve cómo tratamos a los demás, aprendan a responder con amor y pongan su confianza en Jesús.

Ezequiel 24: ¡Escucha a tiempo!

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  ¡Escucha a tiempo! Objetivo: Dios nos llama a dejar el pecado y volver a Él. Necesitamos escuchar su Palabra y confiar en Jesús. Versículo para memorizar “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” 1 Juan 1:9, RVR1960.  

Ezequiel 20:45–23:49: “Jesús, nuestro Rey y Salvador”

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“Jesús, nuestro Rey y Salvador” Pasaje: Ezequiel 20:45–23:49. El objetivo es que los niños reconozcan que el pecado lastima nuestra relación con Dios y con los demás; comprendan que necesitamos a Jesús para recibir perdón; y respondan con arrepentimiento, fe y acciones de amor. Versículo clave para memorizar “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre”. — 1 Timoteo 2:5, RVR1960

Ezequiel 19 y 20: “Dios es fiel: volvamos a Él”

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“Dios es fiel: volvamos a Él” .  Objetivo: que distingan pecado, consecuencias, arrepentimiento y gracia, y elijan una respuesta concreta para su semana. Versículo para memorizar: “Yo soy Jehová vuestro Dios; andad en mis estatutos, y guardad mis preceptos, y ponedlos por obra”. — Ezequiel 20:19, RVR1960. Desglose bíblico para el maestro. Pasaje Explicación del contenido Aplicación para los niños 19:1–4: la leona y el primer cachorro Es un lamento por los gobernantes de Judá. El cachorro representa a un rey que ejerce violencia y termina cautivo en Egipto. Tener fuerza, habilidades o autoridad implica responsabilidad. Podemos usarlas para cuidar a otros. 19:5–9: el segundo cachorro Otro gobernante sigue un camino destructivo y termina cautivo en Babilonia. El texto no menciona su nombre. Ver que otros hacen algo malo no lo convierte en una buena decisión. 19:10–14: la vid La nación y su realeza se representan como una vid que pasó de la abundancia a la ruina y el destierro. Los re...

Ezequiel 17–18: “Dios puede darme un corazón nuevo”

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  “Dios puede darme un corazón nuevo” Texto base: Ezequiel 17–18 Objetivo: Cada persona responde delante de Dios por su propio pecado. Dios nos llama a arrepentirnos y nos ofrece vida y un corazón nuevo por medio de Jesús. Versículo para memorizar: “Apártense de todas las maldades que han cometido. Háganse de un nuevo corazón y espíritu.” — Ezequiel 18:31a PDT “¿De quién es la decisión?” Presenta dos caminos dibujados: Uno dice: “Haré lo correcto” . El otro dice: “Haré lo malo porque otros lo hacen” . Pregunta: Si un amigo dice una mentira, ¿tú también tienes que mentir? Si en tu familia alguien se enoja mucho, ¿tú tienes que hacer lo mismo? Si otros hacen algo malo, ¿puedes decidir obedecer a Dios? Explica: Nuestra familia, nuestros amigos y lo que vivimos pueden influir en nosotros, pero cada uno debe responder delante de Dios por sus propias decisiones. Dios puede ayudarnos y enseñarnos a hacer lo correcto, lo agradable a Dios. 1. Las dos águilas y la vid Ezequiel 17:1–10...

Ezequiel 16: "El Rey que no olvidó su promesa"

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El Rey que no olvidó su promesa Pasaje: Ezequiel 16 Idea central: Dios amó y cuidó a Jerusalén. Su pueblo olvidó al Señor y tomó decisiones que hicieron daño, pero Dios recordó su promesa y anunció restauración.  Por medio de Jesús podemos acercarnos a Dios, pedir perdón y aprender a vivir agradecidos. Antes de entrar a la clase vamos a presentar una obra la cual presenta las cuatro partes del capítulo: amor, pecado, disciplina y restauración . Aclaración para los maestros: Jerusalén es el nombre de una ciudad, pero en este capítulo representa al pueblo de Dios. La obra cuenta esa historia mediante personajes. No debemos enseñar que Dios promete devolver siempre las cosas materiales que alguien perdió: la promesa central del cierre es que Dios recuerda su pacto y ofrece perdón.