Ezequiel 25–27: “¡Vence el mal con el bien!”
“¡Vence el mal con el bien!”
Base bíblica: Ezequiel 25–27.
Propósito: Que los niños reconozcan que Dios ve cómo tratamos a los demás, aprendan a responder con amor y pongan su confianza en Jesús.
Versículo para memorizar
“No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal”.
Romanos 12:21
Introducción: obra
Los maestros representan a niños que llevan letreros con los nombres de los pueblos. Uno representa a Judá/Jerusalén, parte del pueblo de Israel, que atraviesa un momento difícil. Los demás muestran estas actitudes:
| Personaje | Actitud | Acción |
|---|---|---|
| Amón | Burla ante el sufrimiento. | Se ríe y aplaude cuando a Judá le va mal. |
| Moab | Desprecio hacia la relación de Judá con Dios. | Se burla de que diga pertenecer al pueblo de Dios. |
| Edom | Deseo de vengarse. | Recuerda una pelea y aprovecha para desquitarse. |
| Filisteos | Rencor por enemistades antiguas. | Sigue buscando pleito por algo que ocurrió antes. |
| Tiro | Egoísmo y orgullo por sus riquezas. | Se alegra de quedarse con los clientes y ganancias que Jerusalén perdió. |
Conexión al terminar la obra:
- ¿Cómo se sintieron al ver que todos molestaban a Judá?
- ¿Qué necesitaba: más burlas o alguien que lo ayudara?
- En la Biblia, estos nombres pertenecen a pueblos y ciudades reales.
- Judá había desobedecido a Dios y estaba siendo disciplinado, pero eso no daba permiso a sus vecinos para hacerle daño.
- Dios también vio lo que ellos hicieron.
¿Alguna vez has visto que alguien se ría cuando otro pierde, se equivoca o recibe una corrección?
¿Alguna vez tu lo has hecho?
1. Cuando alguien sufre, puedo mostrar compasión
Pasajes: Ezequiel 25:1–11; Romanos 12:15.
- En 25:1–7, Amón celebra la desgracia del pueblo.
- En 25:8–11, Moab desprecia a Judá y desconoce su relación especial con Dios.
- Puedes contrastarlo con Romanos 12:15 - Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran. Acompañar tanto la alegría como el dolor de otros.
Pequeños, 3–6 años:
Si un niño se cae o se equivoca, necesita ayuda. Podemos acercarnos, preguntar cómo está y llamar a un maestro.
Grandes, 7–11 años:
Que alguien haya cometido un error no hace correcta nuestra burla. Incluso cuando recibe una consecuencia justa, podemos tratarlo con respeto.
No reírse cuando un compañero pierde un juego, saca una mala calificación o es corregido.
¿Que podrías hacer en su lugar?
¿Qué podrías decir para animar a alguien que está triste?
2. Cuando me lastiman, puedo responder sin vengarme
Pasajes: Ezequiel 25:12–17; Romanos 12:19–21; Mateo 5:44.
- En 25:12–14, Edom actúa por venganza.
- En 25:15–17, los filisteos hacen daño por rencores antiguos.
- Romanos nos llama a dejar la justicia en manos de Dios y responder haciendo el bien.
- No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal. - Romanos 12:19–21.
- Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen. - Mateo 5:44.
Pequeños:
Si alguien me quita un juguete, puedo decir: ‘Eso me lastima’, y pedir ayuda. No necesito pegarle.
Grandes:
Vengarnos puede parecer justo, pero añade más daño. Podemos hablar con verdad, buscar ayuda y renunciar a planear cómo desquitarnos.
No devolver insultos, excluir a alguien como castigo ni guardar una lista de ofensas.
Perdonar también permite contar lo sucedido y buscar protección. Si alguien los lastima o amenaza, deben acudir a un adulto de confianza.
¿Cómo puedes responder con el bien cuando alguien te trata mal?
¿Le has pedido a Dios ayuda en oración cuando alguien te ha lastimado?
3. El problema de otro es una oportunidad para ayudar
Pasajes: Ezequiel 26:1–14; Romanos 12:20.
- En 26:1–3, Tiro espera beneficiarse de la caída de Jerusalén.
- En 26:4–14, Dios anuncia que su poder y sus defensas caerán. Su prosperidad no la hacía intocable.
- Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. - Romanos 12:20
Pequeños:
Si a alguien se le cae su dinero, no aprovecho para quitárselo: lo ayudo a recogerlo y se lo entrego.
Grandes:
El egoísmo pregunta: ‘¿Qué gano con su problema?’, ¿Qué gano si le ayudo?’.
El amor pregunta: ‘¿Cómo puedo ayudar?’.
Esto también importa cuando podemos ganar popularidad contando un error ajeno, chisme.
Ayudar a recoger materiales, incluir al compañero que quedó solo y devolver lo que otro perdió.
Si todos se están burlando de alguien, ¿qué podrías hacer para ayudarlo?
4. Lo que tengo no me hace superior
Pasajes: Ezequiel 27:1–9, 12–25 y 26–36.
- Los versículos 1–9 presentan a Tiro mediante la imagen de un hermoso barco.
- Los versículos 12–25 describen sus numerosos intercambios comerciales.
- Los versículos 26–36 muestran su ruina como un naufragio.
- La imagen revela lo frágil que era la seguridad puesta en sus riquezas.
Pequeños:
Tener más juguetes/cosas/dinero no me hace más importante que otro niño. Puedo agradecer y compartir.
Grandes:
Podemos disfrutar lo que tenemos sin presumir ni despreciar. Nuestra seguridad debe estar en Dios, porque los objetos, el dinero y la popularidad pueden perderse.
¿Cómo tratas a un compañero que tiene menos cosas que tú? ¿Y si alguien tiene más que tu?
¿Agradeces lo que tienes o siempre quieres más?
5. Dios quiere que lo conozcamos: nos ha mostrado su amor en Jesús
Pasajes: Ezequiel 25:7, 11, 17; 26:6; Hebreos 1:1–2; Juan 3:16–17.
- La frase repetida acerca de reconocer a Jehová muestra que estos pueblos debían responder ante Dios.
- Al conectar la clase con el evangelio, explicamos que Dios nos ha hablado por su Hijo y nos invita a confiar en él.
- Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo. - Hebreos 1:1–2
- Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. - Juan 3:16–17
Pequeños:
A veces nosotros también nos burlamos, peleamos o somos egoístas. Jesús nos ama, murió por nuestros pecados y resucitó. Podemos acudir a él y pedirle perdón.
Grandes:
No basta con identificar las malas actitudes de los personajes de la historia o de personas a nuestro alrededor: también necesitamos reconocer nuestro pecado.
Jesús murió por nosotros y resucitó.
La salvación es un regalo que recibimos confiando en él; hacer el bien es una respuesta a su amor.
¿Qué actitud necesitas reconocer delante de Dios y cambiar con su ayuda?
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