Ezequiel 11–13: "Dios nos da un corazón nuevo"
Dios nos da un corazón nuevo
Pasaje principal: Ezequiel 11–13
Propósito: Que los niños reconozcan que necesitan escuchar la Palabra de Dios, arrepentirse del pecado y confiar en Jesús para recibir un corazón nuevo.
Versículo para memorizar
“Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne,”
Ezequiel 11:19
1. Los malos consejos no pueden salvarnos
Ezequiel 11:1-12
Algunos líderes de Jerusalén daban malos consejos. Decían que la ciudad era como una olla resistente y que ellos eran como la carne protegida dentro de ella. Pensaban: “Aquí nada malo nos puede pasar”.
Sin embargo, estaban confiando en la ciudad y en su propia importancia, no en Dios. Además, trataban injustamente a otras personas y no valoraban la vida.
Un consejo puede parecer seguro y aun así ser contrario a Dios.
Ningún lugar, objeto o persona puede ocupar el lugar de Dios.
Dios se interesa por la manera en que tratamos a los demás.
Antes de seguir un consejo, podemos preguntar:
¿Esto está de acuerdo con la Biblia?
¿Es verdadero?
¿Demuestra amor a Dios y a los demás?
¿Podría lastimar a alguien?
¿Puedo consultarlo con mis padres o maestros?
Tal vez te alguien te pueda aconsejar:
“Todos copian la tarea; no pasa nada, hazlo tu también”.
“Si te hace enojar, golpéalo, al fin él comenzó”.
“Escóndelo para que no te castiguen”.
“si todos se burlan, tu también puedes hacerlo”.
Que muchas personas hagan algo no significa que sea correcto.
2. Dios está cerca de nosotros en cualquier lugar
Ezequiel 11:14-16
Algunos israelitas habían sido llevados lejos de Jerusalén. Probablemente pensaban que, al estar lejos del templo, también estaban lejos de Dios. Pero Dios les hizo una promesa maravillosa:
“Les seré por un pequeño santuario”. — Ezequiel 11:16
El templo era importante, pero Dios no estaba encerrado dentro de un edificio. Él podía acompañar a su pueblo aun en una tierra lejana.
Jesús enseñó que los verdaderos adoradores adoran al Padre “en espíritu y en verdad”. Podemos buscar a Dios en la iglesia, en casa, en la escuela, durante un viaje o cuando estamos pasando por un momento difícil.
Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.
Juan 4:21-24
Puedes hablar con Dios:
Cuando tienes miedo.
Cuando te sientes solo.
Cuando cometiste un pecado.
Cuando estás agradecido.
Cuando necesitas tomar una decisión.
Cuando no puedes ir a la iglesia.
Asistir a iglesia es muy importante porque allí aprendemos, adoramos y convivimos con otros creyentes. Pero Dios está con sus hijos todos los días, no solamente los domingos.
3. Dios promete darnos un corazón nuevo
Ezequiel 11:17-21
Dios prometió reunir a su pueblo y transformar su interior:
“Quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne”. — Ezequiel 11:19
Un “corazón de piedra” no significa que alguien tenga literalmente una piedra dentro del cuerpo. Es una imagen de una persona que:
No quiere escuchar a Dios.
Se acostumbra a desobedecer.
No se arrepiente.
No se preocupa por el daño que causa.
Ama más el pecado que a Dios.
Un “corazón de carne” representa un corazón sensible, dispuesto a escuchar, arrepentirse, amar y obedecer a Dios.
No podemos cambiar completamente nuestro corazón con nuestras propias fuerzas. Podemos intentar portarnos mejor por fuera, pero necesitamos que Dios nos transforme por dentro.
4. Tener ojos y oídos, pero decidir no escuchar
Ezequiel 12:1-2
Dios llamó al pueblo “casa rebelde” porque tenía ojos, pero no quería ver; y oídos, pero no quería escuchar.
Las personas podían ver y oír, pero decidían ignorar la Palabra de Dios.
Podemos actuar como si no quisieramos ver cuando:
Escuchamos la instrucción, pero fingimos no haber oído.
Sabemos que debemos decir la verdad, pero mentimos.
Entendemos que debemos pedir perdón, pero nos negamos.
Leemos la Biblia, pero decidimos hacer lo contrario.
Nuestros padres nos corrigen y respondemos con enojo.
¿Hay algo que Dios ya te mostró y que todavía no quieres obedecer?
5. Ezequiel se convierte en una señal
Ezequiel 12:3-16
Dios pidió a Ezequiel preparar su equipaje como alguien que saldría al exilio. Debía sacar sus pertenencias por una abertura en la pared y cubrir su rostro.
Ezequiel estaba representando lo que sucedería en Jerusalén. El rey intentaría escapar, pero sería capturado. Dios utilizó esta representación para advertir al pueblo y darle otra oportunidad de reaccionar.
Dios había hablado muchas veces, pero las personas seguían sin escuchar. Sus advertencias no eran un juego ni una amenaza vacía. Dios quería que comprendieran la gravedad del pecado.
6. La paciencia de Dios es una oportunidad
Ezequiel 12:21-28; 2 Pedro 3:9; Romanos 2:4
Las personas pensaban que las advertencias de Dios nunca se cumplirían. Como había pasado tiempo, creían que podían continuar desobedeciendo.
Pero Dios no había olvidado su Palabra. Su paciencia era una oportunidad para arrepentirse.
“El Señor… es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento”.
2 Pedro 3:9
La paciencia de Dios no significa que el pecado no importa. Significa que Dios es misericordioso y nos da tiempo para volver a Él.
No debemos pensar:
- “Después pediré perdón”.
- “Cuando sea grande obedeceré”.
- “Como nadie me descubrió, no estuvo mal”.
- “Dios no hizo nada, así que puedo seguir haciéndolo”.
Cuando Dios nos muestra un pecado, el mejor momento para arrepentirnos es ahora.
7. Una mentira bonita sigue siendo mentira
Ezequiel 13:1-16
Los falsos profetas decían hablar de parte de Dios, pero sus mensajes salían de su propia imaginación. Decían: “Paz”, aunque el pueblo no estaba en paz con Dios.
Dios los comparó con personas que cubrían una pared débil con lodo suelto. Por fuera parecía arreglada, pero cuando llegara la tormenta se derrumbaría.
Decirle a alguien únicamente lo que desea escuchar no siempre es amor. El verdadero amor dice la verdad con bondad.
Si alguien tiene una herida, dibujar una sonrisa sobre la venda no cura la herida. Primero necesita limpiarse y recibir atención, aunque duela. De la misma manera, no necesitamos esconder el pecado; necesitamos confesarlo y recibir el perdón de Dios.
Debemos tener cuidado con frases como:
- “Si te hace feliz, está bien”.
- “No importa mentir mientras nadie resulte lastimado”.
- “Dios no hace nada si te portas mal”.
- “Este objeto te protegerá de todo”.
Jesús transforma nuestro corazón
El problema del pueblo de Israel no era solamente que había recibido malos consejos. Su problema principal estaba dentro de su corazón. Ese también es nuestro problema.
El mensaje del Evangelio
-
Dios nos creó y nos ama.
Él es santo, bueno y verdadero. -
Todos hemos pecado.
Desobedecemos, mentimos, somos egoístas y muchas veces no queremos escuchar a Dios. -
El pecado nos separa de Dios.
No podemos reparar nuestro corazón solamente intentando parecer buenos. -
Jesús vino a salvarnos.
Jesús vivió sin pecado, murió por nuestros pecados y resucitó. -
Dios nos llama a arrepentirnos y creer.
Arrepentirse significa reconocer el pecado, dejar de defenderlo y volvernos a Dios. -
Jesús nos perdona y comienza a transformarnos.
Por medio del Espíritu Santo, Dios produce en nosotros nuevos deseos para amarlo y obedecerlo.
El pecado no es solamente una mancha exterior que podemos tapar. Es como una pared dañada desde el interior. Jesús no vino simplemente a hacernos parecer buenos: vino a salvarnos y comenzar una obra nueva en nuestro corazón.
Si comprendes que has pecado y quieres confiar en Jesús, puedes hablar con Dios. No necesitas repetir palabras mágicas. Puedes reconocer tu pecado, creer que Jesús murió y resucitó por ti, pedirle perdón y confiar tu vida a Él.
Preguntas de repaso
¿Por qué eran peligrosos los consejos de los líderes?
¿Qué quiso decir Dios cuando prometió ser un santuario?
¿Qué representa el corazón de piedra?
¿Por qué Ezequiel preparó su equipaje?
¿Qué demostraba la paciencia de Dios?
¿Por qué los falsos profetas eran como una pared cubierta con lodo?
¿Cómo podemos comprobar si una enseñanza es verdadera?
¿De qué manera Jesús responde a nuestra necesidad de un corazón nuevo?



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