Ezequiel 7–10: “Dios ve nuestro corazón y puede hacerlo nuevo”
“Dios ve nuestro corazón y puede hacerlo nuevo”
Pasaje base: Ezequiel 7–10
Tema principal: Dios es santo, ve todo lo que hacemos y toma en serio el pecado. Aunque nadie puede salvarse por sus riquezas o buenas obras, Dios ofrece perdón y un corazón nuevo por medio de Jesucristo.
Verdad central: Dios no solamente quiere que parezcamos buenos por fuera; quiere ocupar el primer lugar en nuestro corazón.
Propósito de la clase: Que los niños comprendan que:
Dios es paciente, pero también justo.
Nada está escondido de Dios.
Un ídolo es cualquier cosa que ocupa el lugar que pertenece a Dios.
El pecado nos separa de Dios y no podemos salvarnos solos.
Jesús recibió el juicio que merecía nuestro pecado y resucitó para darnos perdón y una vida nueva.
Versículo clave
“Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros”.
Ezequiel 36:26a
Preparación para el maestro
Ezequiel 7–10 contiene imágenes fuertes sobre el juicio. Con los niños, especialmente los pequeños, no es necesario describir detalladamente la violencia. El énfasis debe ponerse en que:
Dios había advertido muchas veces a su pueblo.
El pueblo decidió continuar adorando ídolos y practicando el pecado.
El juicio de Dios fue justo y tuvo cumplimiento histórico.
Las riquezas y las prácticas religiosas externas no podían salvarlos.
Dios preservó un remanente.
La esperanza final se encuentra en Jesús.
La señal de Ezequiel 9 no era un objeto mágico ni significa que una marca física pueda salvar. Era una señal dada por Dios para distinguir a quienes sufrían por el pecado del pueblo. La salvación verdadera se recibe por la gracia de Dios mediante la fe en Jesucristo.
La salida de la gloria del templo tampoco significa que Dios dejara de estar presente en todas partes. La gloria visible se retiró como señal de que Dios no aprobaría un templo lleno de idolatría.
1. Dios anunció que el juicio estaba cerca
Ezequiel 7:1–13
Durante mucho tiempo, Dios había enviado profetas para advertir al pueblo. Sin embargo, las personas continuaron desobedeciendo. En Ezequiel 7, Dios anunció que el tiempo de la advertencia estaba terminando y que vendrían las consecuencias.
La expresión relacionada con “el Señor que castiga” enseña que Dios actuaría contra el pecado. No lo haría por capricho ni porque hubiera perdido el control. Su juicio sería justo y de acuerdo con los caminos del pueblo.
Para pequeños de 3 a 6 años
Dios habló muchas veces con su pueblo. Les dijo: ‘Dejen los ídolos y regresen a mí’. Pero ellos no quisieron escuchar. Dios es paciente, pero nuestra desobediencia tiene consecuencias.
Si mamá te dice varias veces que no corras cerca de algo peligroso y no escuchas, puedes lastimarte. La advertencia demuestra amor porque quiere protegerte.
Para grandes de 7 a 11 años
Explícales que la paciencia de Dios no significa que el pecado carezca de importancia. Dios había advertido al pueblo por generaciones, pero ellos confundieron su paciencia con indiferencia.
Preguntas:
¿Por qué algunas personas siguen haciendo algo malo aunque ya fueron advertidas?
¿Qué sucede cuando decimos: “Después voy a obedecer”?
¿Hay algo que Dios ya te ha mostrado que debes cambiar?
Cuando Dios nos muestra un pecado, no debemos justificarlo, ocultarlo ni dejar el arrepentimiento para después. Podemos reconocerlo, pedirle perdón y buscar ayuda para hacer lo correcto.
2. El dinero y las posesiones no podían salvarlos
Ezequiel 7:14–27
Cuando llegó el juicio, el oro y la plata del pueblo no pudieron protegerlo. Las personas habían confiado en sus riquezas, pero descubrieron que el dinero no podía reconciliarlas con Dios.
Para pequeños de 3 a 6 años
Muestra una moneda o un billete de juguete y pregunta:
¿Esto puede comprar comida?
¿Puede comprar un juguete?
¿Puede limpiar un corazón lleno de pecado?
Para grandes de 7 a 11 años
Conversen sobre algunas cosas en las que las personas buscan seguridad:
Dinero.
Popularidad.
Inteligencia.
Talentos.
Buenas calificaciones.
Tener muchos seguidores.
Pertenecer a una familia cristiana.
Ninguna de estas cosas es capaz de borrar nuestro pecado. Tampoco somos salvos por asistir a la iglesia o por acumular buenas acciones.
Podemos agradecer a Dios por lo que tenemos, pero nuestra confianza debe estar en Él. Las posesiones son herramientas y regalos; no son nuestro salvador.
3. Un ídolo había entrado en el templo
Ezequiel 8:1–6
En una visión, Dios llevó a Ezequiel a Jerusalén y le mostró lo que estaba sucediendo en el templo. Allí habían colocado una imagen pagana. El lugar dedicado a adorar al Dios verdadero estaba siendo utilizado para honrar a un ídolo.
Para pequeños de 3 a 6 años
Nuestro corazón es como una casa. Dios quiere que lo amemos y confiemos en Él. Es como dejarlo entrar a nuestra casa, tratarlo como nuestro invitado principal. Darle el lugar mas importante de la cass, pero a veces permitimos que otras cosas se sienten en el primer lugar y tratamos a Dios como lo menos importante.
Ejemplos:
“Quiero tanto ganar que hago trampa”.
“No quiero dejar el juguete, aunque me pidan compartirlo”.
“Prefiero seguir jugando y nunca quiero escuchar la Palabra de Dios”.
Para grandes de 7 a 11 años
Aclara que un ídolo no siempre es una estatua. Puede ser algo bueno que convertimos en lo más importante.
Preguntas para reflexionar:
¿Qué cosa te enoja demasiado cuando no puedes tenerla?
¿Qué ocupa la mayor parte de tus pensamientos?
¿Desobedecerías a Dios para conseguir algo?
¿De quién buscas más la aprobación?
No necesitamos tirar todos nuestros juguetes o abandonar nuestras actividades. Necesitamos aprender a disfrutarlas bajo la autoridad de Dios, sin permitir que gobiernen nuestro corazón.
4. El pueblo pensaba que Dios no podía verlos
Ezequiel 8:7–18
Dios mostró a Ezequiel diferentes formas de idolatría. Algunas se realizaban en secreto y otras públicamente. Los ancianos pensaban: “El Señor no nos ve”. Sin embargo, Dios conocía perfectamente lo que sucedía.
Otros adoraban criaturas, dioses falsos o al sol. En lugar de adorar al Creador, adoraban cosas creadas. Esto se relaciona con Romanos 1:21–23.
Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.
Para pequeños de 3 a 6 años
Pregunta:
¿Si escondemos un juguete roto, deja de estar roto?
¿Si nadie nos ve tomar algo que no es nuestro, Dios lo sabe?
Dios ve todo, no porque quiera asustarnos, sino porque nos conoce completamente. Cuando hacemos algo malo, podemos decírselo. No necesitamos escondernos de Él.
Para grandes de 7 a 11 años
Explícales que podemos tener dos apariencias: una frente a los adultos o en la iglesia y otra cuando creemos que nadie nos está mirando.
Ejemplos:
Borrar el historial para ocultar algo incorrecto.
Tratar bien a una persona frente al maestro y burlarse después.
Copiar una tarea y decir que es propia.
Culpar a un hermano.
Participar en conversaciones que sabemos que desagradan a Dios.
Preguntas:
¿Por qué intentamos ocultar el pecado?
¿Cuál es la diferencia entre sentir vergüenza y arrepentirnos?
¿Qué debemos hacer cuando hemos pecado en secreto?
El arrepentimiento comienza cuando dejamos de escondernos y reconocemos la verdad delante de Dios. Si hemos lastimado a alguien, también debemos pedirle perdón y, cuando sea posible, reparar el daño.
5. Dios distinguió a quienes rechazaban el pecado
Ezequiel 9:1–4
Dios mandó poner una señal sobre las personas que sufrían al contemplar el pecado de Jerusalén. Ellas no eran indiferentes ni celebraban lo malo.
Esta señal recuerda otros momentos bíblicos en los que Dios protegió a personas que confiaron en su palabra, como la Pascua en Éxodo 12 y el cordón rojo en la historia de Rahab en Josué 2.
Para pequeños de 3 a 6 años
Había personas que se ponían tristes porque el pueblo no amaba a Dios. Ellas deseaban que las personas regresaran a Él. Dios las conocía y no las olvidó.
No tenemos que dibujarnos una señal. Dios conoce quién confía verdaderamente en Él.
Para grandes de 7 a 11 años
Explica que lamentar el pecado no significa pensar que somos mejores que los demás. Significa:
Reconocer que algo ofende a Dios.
No participar.
Pedir a Dios que ayude a las personas.
Corregir nuestra propia conducta.
Actuar con verdad y compasión.
Preguntas:
¿Cómo reaccionas cuando tus amigos hacen algo malo?
¿Te unes, guardas silencio o buscas hacer lo correcto?
¿Cómo podemos rechazar el pecado sin tratar mal a las personas?
Dios nos llama a amar a las personas sin aceptar lo que está mal. Podemos decir la verdad con respeto, apartarnos de una conducta incorrecta y pedir ayuda a un adulto responsable.
6. El juicio comenzó en el templo
Ezequiel 9:5–11
El pueblo creía que estar cerca del templo lo mantendría seguro. Sin embargo, el juicio comenzó precisamente allí. Las ceremonias religiosas no podían reemplazar una vida de obediencia.
Este principio aparece también en 1 Pedro 4:17: Dios examina primero a quienes dicen pertenecerle.
Para pequeños de 3 a 6 años
Ir a la iglesia es algo muy bueno, pero estar dentro de un edificio no cambia nuestro corazón. Necesitamos confiar en Jesús y aprender a obedecerlo.
Para grandes de 7 a 11 años
Pregunta:
¿Es posible conocer historias bíblicas y aun así no obedecer a Dios?
¿Podemos cantar, orar o memorizar versículos solo para parecer buenos?
¿Cuál es la diferencia entre conocer cosas acerca de Jesús y confiar en Jesús?
Dios desea una fe verdadera, no una actuación. No debemos comparar nuestros pecados con los de otros, sino permitir que la Palabra examine nuestro propio corazón.
7. La gloria de Dios comenzó a salir del templo
Ezequiel 10:1–22
Ezequiel volvió a ver los querubines y las ruedas de la visión del capítulo 1. Esto mostraba que el Dios que estaba junto a Ezequiel en Babilonia era el mismo Dios que juzgaba Jerusalén.
La gloria visible de Dios se movió desde el interior del templo hacia el umbral y después hacia la puerta oriental. Era una señal solemne: Dios no aceptaría que su nombre fuera utilizado mientras el templo estaba lleno de idolatría.
Para pequeños de 3 a 6 años
El pueblo quería tener el templo de Dios, pero no quería escuchar a Dios. La gloria comenzó a alejarse. Como una lampara que se va apagando poco a poco. Dios es santo y no podemos decir que lo amamos mientras escogemos siempre la desobediencia.
Para grandes de 7 a 11 años
Dios no dejó de existir ni perdió el control. Su gloria visible salió del templo como señal de juicio. El problema no estaba en el edificio, sino en los corazones que se habían apartado de Él”.
Pregunta:
¿Podemos usar el nombre de Dios para aparentar que todo está bien?
¿Qué sucede cuando nuestra conducta contradice lo que decimos creer?
Nuestra meta no es aparentar una vida cristiana. Debemos depender diariamente de Dios, escuchar su Palabra y permitir que transforme nuestras decisiones.
La esperanza: Jesús vino para salvarnos
Después de estos capítulos tan serios, alguien podría preguntar: “Si Dios ve todo mi pecado, ¿cómo puedo acercarme a Él?”.
La respuesta es el Evangelio.
1. Dios es santo y justo
Dios no puede llamar bueno a lo malo. Si ignorara el pecado, no sería un juez justo.
2. Todos hemos pecado
La idolatría no era solamente el problema de Jerusalén. Nosotros también colocamos otras cosas en el primer lugar, mentimos, desobedecemos y actuamos egoístamente.
3. No podemos salvarnos solos
El oro y la plata no salvaron a Jerusalén. Tampoco nuestras buenas acciones pueden borrar el pecado. La salvación no se compra ni se gana.
4. Jesús tomó nuestro lugar
Jesús es Dios Hijo. Vivió sin pecado y en la cruz recibió el juicio que nosotros merecíamos. Isaías 53:5 explica que Él fue herido por nuestras rebeliones.
Jesús habló de su propio cuerpo como el verdadero templo: sería destruido y levantado nuevamente. Murió y al tercer día resucitó. Por eso puede perdonar y dar vida nueva.
5. La salvación es un regalo
Efesios 2:8–9 enseña que somos salvos por gracia mediante la fe, no por nuestras obras.
Arrepentirse significa reconocer nuestro pecado, dejar de defenderlo y volvernos a Dios. Creer en Jesús significa confiar en quién es Él y en lo que hizo por nosotros.
6. Dios nos da un corazón nuevo
No se trata solamente de “portarnos mejor”. Dios promete transformar nuestro interior para que podamos amarlo y aprender a obedecerlo.
Preguntas de repaso
Para 3 a 6 años
¿Por qué Dios advirtió al pueblo?
¿El dinero puede comprar el perdón?
¿Qué es un ídolo?
¿Dios puede ver lo que hacemos en secreto?
¿Quién puede darnos un corazón nuevo?
¿Qué hizo Jesús para salvarnos?
Para 7 a 11 años
¿Por qué el juicio de Ezequiel 7 no fue repentino ni injusto?
¿Qué cosas no pudieron salvar a Jerusalén?
¿Cuáles fueron las formas de idolatría mostradas en Ezequiel 8?
¿Qué significa tener un ídolo en el corazón?
¿Qué mentira creían quienes pecaban en secreto?
¿Qué representaba la señal de Ezequiel 9?
¿Por qué el juicio comenzó en el templo?
¿Qué significaba la salida de la gloria de Dios?
¿Por qué nuestras buenas obras no pueden salvarnos?
¿Cómo nos ofrece Dios un corazón nuevo?


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